martes, agosto 05, 2008

El Jirón de la Unión

Los que ya pasamos la barrera de los 40, recordamos sin mucha nostalgia aquel Jirón de la Unión de fines de los años 80.
Era imposible caminar por aquella calle asaltada por comerciantes ambulantes que habían anclado sus puestos con fierro y concreto.
Tener una tienda formal en aquella época, implicaba competir con los ambulantes, quienes en tu puerta ofrecían sus productos de contrabando sin pagar impuestos, beneficios sociales o alquileres. El milagro era no quebrar.
Hoy nuestro fútbol es como ese querido Jirón de la Unión, pero en aquellos años de finales de los 80.
Asaltado por ambulantes, apertrechados en sus “quioscos” con fierro y concreto, desacatando las reglas con la anuencia de quienes ya no se sonrojan.
Hoy los clubes formales y con infraestructura deben pelear en desigualdad de condiciones con los ambulantes del fútbol, que por ser informales en un mercado informal son exitosos, como el caso del Cienciano o el Ancash, pero son éxitos efímeros, porque no están basados en una estructura que asegure su éxito en el tiempo y tampoco permite alcanzar un nivel para competir regularmente en el ámbito internacional.
El mercado del fútbol informal obliga a nuestros pocos clubes “formales” a apostar en el corto plazo y a ver limitados sus ingresos porque un mercado informal no atrae grandes capitales.
Nuestro fútbol no se va a desarrollar en la medida que no se formalice la actividad, de manera que se puedan atraer grandes capitales, generar un buen espectáculo y lograr un negocio que permita contratar plantillas que sean competitivas en el ámbito internacional.
No fue hasta la formalización del comercio ambulatorio, la presión impositiva y la lucha contra el contrabando que los negocios formales despegaron. Hoy muchos de aquellos nuevos negocios del Jirón de la Unión de principios de los 90’s han abierto operaciones en otras zonas de Lima, provincias y hasta el exterior.
Esa misma situación es la que debería darse en nuestros clubes grandes si el fútbol se formalizara.
Dicen que es difícil saber que es lo correcto, pero que es más difícil una vez que se sabe qué es lo correcto dejar de hacerlo.
Es un lástima saber que la federación si sabe qué es lo correcto, porque desde principios del 2004 cuanta con el estudio del grupo (aún lo puede ver en la página web de la FPF), pero no quiere hacerlo.
En principios del 2004 se emitieron resoluciones que exigían a los clubes las condiciones mínimas para el desarrollo de la actividad empresarial futbolística como campos de entrenamiento, presupuestos, etc. y en el 2005 exigencias de pago y control presupuestal (también las puede ver en la web de la FPF), pero a partir del 2006 dichas reglas se fueron morigerando hasta el punto que comenzaron a ignorarse
Este año la Fifa anuncia un programa para la formalización de los clubes a nivel mundial pidiendo lo mismo que el estudio apoyo recomendaba, como una muestra más de que andábamos por el camino correcto, pero ahora estúpidamente se dice que se va a exigir sólo para la participación internacional, ignorando los beneficios que su aplicación traería a nuestro fútbol.
Son optimistas los que piensan que esto no puede estar peor. Como bien se dice, no hay sistemas a prueba de tontos, porque los tontos son muy ingeniosos. Yo diría lo mismo de los incapaces.

Y esto aún no es lo peor

La catástrofe sufrida en la sexta fecha de las eliminatorias ha devuelto al tapete el tema de la reestructuración del fútbol peruano.
Por algunos días los pedidos para entregar la cabeza de Manuel Burga y compañía se harán fuertes y es que el premio para quien la consiga es grande.
Quien puede negar que el fútbol en todas partes es una efectiva herramienta de atención (o distracción) mediática y no somos excepción, ya que gracias a los continuos fracasos y el clamor popular, la expulsión de Manuel Burga y compañía se ha convertido en caserito de las campañas mediáticas.
No debe llamar la atención pues, que lejos de proponer mejoras sustanciales en la legislación deportiva nuestros congresistas se amparen en un cuestionable y no aceptado internacionalmente castigo del Consejo de Justicia y Honores del Deporte para sacar al actual directorio de la FPF y después sabe Dios qué.
Siento la modificación Regiardo a la Ley del Deporte como el 6-0 que nos propinó Uruguay, porque cuando les dio el voto a todas las Ligas Departamentales pasaron de 42% al 66% de los votos de la elección del directorio de la FPF, lapidario para cualquier intento de vencer a las departamentales y sus abanderados en elecciones de la FPF.
También cometieron otro gran error los presidentes de los Clubes Profesionales al permitir sacar a la Segunda División del sistema electoral, en vez de darle más fuerza para compensar el error en la modificación de la ley.
Pensar que ya hemos tocado fondo es pecar de optimista, porque detrás de Juvenales y Burgas, hay Malquis y Silvestris, la situación actual es consecuencia de trabajo en equipo y no de voluntades individuales, equipo que sistemáticamente expulsó todo lo que pudo ser bueno en su entorno.
Es increíble el nivel de egocentrismo y ceguera del presidente de la FPF cuando habla de todos “los colaboradores que ya no están” dando a entender que ellos se fueron, cuando es claro para los que lo conocimos que el que ya no está es él.
Hoy la FPF es chacra de las Ligas Departamentales y poco o nada se va a poder hacer si no se hacen cambios profundos en el sistema y a partir de ellos se propugna el cambio a nivel dirigencial.
No hay que inventar nada, los ejemplos de cambio están en España, Inglaterra y Alemania hace 25 años y México, Uruguay, Colombia y Chile hace menos de 5:
o Ley de Sociedades Anónimas Deportivas o avales personales de los dirigentes, para generar el cambio dirigencial en el fútbol profesional, y
o Sistema universal de elección de los dirigentes departamentales desde los clubes, para evitar que las elecciones sean de 5 o menos personas que favorece el consecuente cambio de favores.
Sin ánimo de ser pesimista, esto no aún no es lo peor.