miércoles, febrero 07, 2007

Campos Sintéticos

Ciertas opiniones (erradas por cierto) de líderes de opinión están generando el riesgo de crear una Cacería de Brujas contra dichas canchas.

Ensayaré algunas:

- No se puede jugar la eliminatoria en Campo Sintético. Falso, ya se jugó en Costa Rica donde jugaron Mexico y EEUU entre otros.
- En ningún lado se juegan torneos con esas canchas. Falso, el Bayern acaba de jugar de visita en Rusia en un partido de la Copa UEFA., donde vimos (no todos) un gol memorable de Claudio Pizarro.
- Brasil o Argentina no jugarían en estos campos. Falso, ambos han jugado finales de torneos Mundiales FIFA en esos campos. Finalmente, si no quieren, qué?
- Los jugadores se lesionan. Falso, espero un solo nombre que se pueda asociar al campo y no al desarrollo del partido.
- Los jugadores no pueden desarrollar sus jugadas. Falso, alguien se está justificando aquí, o en Mundial Sub-17, el U-Cienciano en Trujillo, el primer gol de Leal en el Perú, no hubieron decenas de jugadas de fantasía.
- Somos Conejillos de Indias de un proyecto fracasado. Falso, ni Conejillos de Indias ni proyecto fracasado. J. Blatter declaró en el 2002 y en el 2006 que el Mundial de Sudáfrica 2010 probablemente se jugará en campos sintéticos por los problemas climáticos y criticó los campos del Mundial de Alemania diciendo que estaban más amarillos que verdes. La historia de la final de la Copa América no me corresponde contarla.
- Jugar la eliminatoria en el Estadio Nacional va a ser desventajoso para nosotros. Falso, y aquí me explayo para ser objetivo en el análisis.

Los campos sintéticos tienen tres diferencias fundamentales contra los “buenos” campos naturales, información tomada de la Evaluación Técnica de la FIFA del Mundial Sub-17 Perú 2005:

- Son más rápidos: el jugador y la bola.
- Los zapatos se agarran más firmemente: no permiten girar 180º (voltearse por completo), pero favorece el enganche en la gambeta.
- No se puede hundir la punta del zapato: dificultando los pases largos.

Ahora ensayo algunos factores que busca el común de los equipos que juegan de local para ganar (Nuestro talón de Aquiles en la eliminatoria):

- Tener un campo donde se sientan más cómodos los locales que la visita (dudo que los jugadores Colombianos adoren Barranquilla).
- Evitar que el equipo de visita que se cierra atrás pueda lanzar pelotazos largos para el contragolpe.
- Velocidad por las puntas para desbordar y centrar.
- Precisión en el toque corto.
- Aprovechar la gambeta de los más habilidosos por el centro.

Si es cierto que el césped del Estadio Nacional podría estar aún en mejores condiciones (ha mejorado mucho del año pasado), que la iluminación en los partidos nocturnos no favorece la estética y que todos preferimos el pasto del Garcilazo, pero son temas que se deben enfocar diferente y principalmente dando información veraz al público.

También es cierto que es un crimen programar un partido en Piura, Febrero, 1pm, más aún si el campo es sintético.

Tampoco se puede negar que las canchas del Garcilazo, Basadre y el Monumental en verano son mejores para el juego que un campo sintético.

Sin embargo, recordemos que un estadio de competencia sólo se puede usar dos veces por semana (porque creen que no hay tripletes o al menos preliminares); que somos un país pobre, donde no llueve y el agua es cara o escasa por temporadas, o llueve en exceso; con pobres recaudaciones (salvo dos o tres excepciones por estadio al año) en Primera, Segunda y Copa Perú; donde en la costa por nueve meses hay una mezcla de oscuridad y humedad que mata el pasto; donde las Ligas y los menores no tienen donde jugar decentemente.

Desafortunadamente, lo que es una gran oportunidad para humanizar más las programaciones de nuestro fútbol en cuanto a sintéticos se refiere (ya se hizo un gran avance con la altura), se ha desnaturalizado con las referidas declaraciones.

Es fácil decir cambia el pasto, cuando uno no es capaz de mantener sus propios campos de entrenamiento (si los tiene) en buen estado por el mismo factor utilización vs costo de mantenimiento.

martes, febrero 06, 2007

El Minutaje en los Menores


Es nuestra opinión que la salvación comercial (y por ende sostenida) del fútbol peruano se basa en un proceso sólido de formación de jugadores menores y la posterior comercialización de sus Derechos Federativos a favor de quienes los formaron.

La última etapa del proceso de formación de un jugador, es la etapa que va desde su debut como profesional hasta su consolidación.

La FIFA considera reglamentariamente que dicho proceso de formación culmina a la edad de 23 años. Sin embargo, si hacemos una revisión de algunos de los nombres que veremos en el próximo Mundial Sub-20 de la FIFA Canadá 2007 veremos muchos jugadores ya consagrados como Messi, Agüero o Denilson.

En las principales ligas del Mundo es normal ver jugadores debutando a 17 ó 18 años y consolidándose a los 19 ó 20 años.

Eso no sucede en nuestro medio.

La última selección Sub-20 de Perú sólo tenía dos jugadores alternando en Primera y ninguno jugando regularmente. Fuera del ámbito de selección podríamos contar dos o tres jugadores más que pudieron o no ser parte de dicha selección. A nivel estadístico un gran retroceso, la tendencia mundial es opuesta.

La paradoja del huevo o la gallina: los jugadores se hacen buenos jugando en Primera o los jugadores tienen que ser buenos para jugar en Primera.

Nuestra mejor selección Sub-20 en el papel y una de las de peor resultado fue la de Chalaca, con cinco jugadores hoy en el exterior y seis más jugando regularmente en la primera local y base de la selección de mayores actual, no tenía ningún jugador titular en su equipo en ese momento y sólo siete alternaban en primera de manera eventual.

Sin poder negar la capacidad individual de estos exchicos, la excusa se traslada a la madurez del jugador peruano. “El jugador peruano madura tarde” es el cliché para explicar porque estos exchicos hoy megaestrellas debutaron tarde.

De la selección Sub-20 que dirigió Oblitas y mereció clasificar al Mundial, sólo cuatro jugadores son hoy titulares en sus equipos. Sin embargo, en esa selección casi todo el plantel tenía experiencia competitiva de Primera o Segunda División gracias a la U de Piazza.

Descartando otros factores como entrenadores, rivales o fixtures; podemos decir superficialmente que la experiencia en Primera División es favorable para el resultado internacional de nuestras selecciones Sub-20, pero más importante aún es descartar la idea de que si el jugador es bueno saldrá solo, porque si bien a la larga es cierto, les hace perder a nuestros jugadores cuatro años de formación entre los 17 y los 21 años.

Si los entrenadores ganaran comisiones por la cantidad de jugadores que desarrollan para el fútbol, estaríamos llenos de nuevos talentos –algunos llegarán otros no-, pero a los entrenadores se les paga por el resultado del Domingo y por lo tanto ponen en cancha lo que les va a resultar hoy.

El club en cambio si gana con la formación de jugadores, pero a largo plazo y como no son empresas y las directivas sostienen una presión inmediata de resultados también se apuesta por la solución inmediata.

Es entonces obligación de los que dirigen los torneos forzar la presencia de jugadores menores de 20 años para que alternen en los equipos. Este tipo de experiencias han tenido buenos y malos resultados.

Cuando se obliga a que los jugadores inicien el partido, en los partidos claves el entrenador los sacará del campo a la primera oportunidad. De hecho hay casos cercanos donde los cambiaron al minuto de juego.

La mejor experiencia actual es la del fútbol mexicano. Simplificando la explicación: obliga al club a completar una cantidad mínima de minutos de juego por parte de jugadores Sub-20 a lo largo del torneo a riesgo de perder puntos. Esto con ciertas limitaciones, le da la posibilidad al entrenador de planificar la participación de dichos jugadores a largo del torneo en la cantidad y partidos que estime conveniente.

Un jugador de 23 años no debe ser una revelación, debe ser titular en su equipo o estar dedicado a otra cosa.