Los incidentes del Estadio Monumental no fueron responsabilidad de la Ley o las Autoridades; son responsabilidad de aquellas personas que se negaron a cumplir las leyes y desacataron a la autoridad.
Con el tema de la violencia en todos los medios y la posibilidad latente de una escalada de violencia entre barras, tenemos una gran oportunidad para mejorar las leyes existentes (que no son malas, pero si perfectibles) y tomar una actitud firme de autoridad que elimine de plano cualquier posibilidad de que alguien vuelva a retar a la autoridad.
Estimado Lector, usted llevaría a sus hijos a un circo donde se abren los candados de las jaulas de los leones. La respuesta es no, así el paquidermo dueño del circo le diga: “No sé de qué se quejan, si no ha muerto nadie”.
Lo mismo sucede en el caso del fútbol, el público no va a asistir a un espectáculo futbolístico si es que no encuentra las garantías respectivas, menos con su familia.
Entonces, debemos entender que el problema si bien es de seguridad, repercute comercialmente de manera negativa en el negocio fútbol. Para los participes del espectáculo, resolver el problema de la violencia debe ser un punto de su agenda comercial, que tendrá un impacto positivo (o negativo) en sus ingresos futuros.
Paradigma: Las barras son parte del fútbol.
Enfoque Comercial: Las barras son buenas para el fútbol en la medida que generen mayores ingresos a las instituciones.
Y hoy las barras espantan al resto de consumidores del fútbol. Por eso Chile prohibió las barras, no mas bombos o banderolas, hoy trofeos de guerra y razón principal de enfrentamientos. No más entradas gratuitas, fuente de poder de malos dirigentes de clubes, y fuente de ingreso de los matonescos líderes de las malas barras.
Asimismo es necesario individualizar las responsabilidades de las barras, es muy diferente decir “la barra atacó” que decir los señores Fulano, Mengano y Sutano, a quienes además se debe sancionar de manera individual y prohibir el acceso a los estadios por tiempo determinado so pena de cárcel. Para esto las cámaras son ayuda fundamental pero insuficiente sin una mejora de la normativa que debe prever faltas y sanciones particulares a los espectáculos deportivos.
Finalmente, una acción comercial que aleje a los hampones y atraiga a las familias, como puede ser por ejemplo subir las populares de S/.10.00 a S/.20.00, pero dejando ingresar gratis a los niños, o a las mujeres por S/.5.00.
Para sustentar lo anterior, definamos dos perfiles típicos de consumidor de fútbol:
- Hombre menor de 25 soltero.
- Hombre mayor de 35 casado.
El primero va con sus amigos, ocupa las tribunas populares, llega en transporte público, es susceptible a ir semanalmente ya que usualmente no hace planes los Domingos por la tarde y es más probable que forme parte de la barra organizada, además no consumirá en el estadio.
El segundo va con sus hijos o familia -si va con amigos asistirá de manera eventual-, busca comodidad, irá preferentemente a tribunas preferenciales o popular pero lejos de la barra y será más probable que consuma al interior del estadio.
Si bien el primer consumidor es el que le da colorido al espectáculo y el que fácilmente irá todos los fines de semana, el segundo es el que aporta los Soles.
Por eso, económicamente el primer grupo de consumidores es más fácil de atraer, pero es el segundo grupo de consumidores de fútbol el cliente objetivo y para el que se debe trabajar para atraerlo.
El entorno violento no se circunscribe sólo a las barras, el entorno violento enmarca toda la experiencia de ir un Domingo al fútbol.
Para mí, padre de familia que comencé a ir al estadio desde muy chico con mi padre también, el partido comienza en mi casa cuando a mi hijo le brillan los ojos poniéndose la bincha de “nuestro” equipo favorito y continúa en el camino al estadio con las facilidades de acceso, lo fácil y seguro que me estaciono y camino hacia el estadio, la comodidad en el asiento, lo limpio de los baños, el ambiente de la tribuna, la facilidad de salida y la comodidad del retorno… ahhh y también -pero no sólo-, si fue un buen espectáculo (ojo que no dije partido).
Por eso en todo el mundo los estadios modernos han dejado de ser grandes para ser cómodos.
Para terminar los dejo con algunas estadísticas de una encuesta de Apoyo Opinión y Mercado del 2003: es inseguro asistir a un partido de Primera División: Lima 79%, Provincias 65%; no acude al fútbol por la violencia: 29%; para ir al fútbol tiene que disminuir la violencia: 48%.
lunes, enero 29, 2007
Violencia - Un Enfoque Comercial
viernes, enero 19, 2007
Usted es hombre de Fútbol...
Comenzaba un partido de pase a semifinal de un torneo de Masters con mi arco invicto y un buen amigo me preguntó “¿continuarás con el arco invicto?”, le respondí “te voy a dar la respuesta del pelotero”, casi de manera instintiva me dijo “ya sé, lo importante es que el equipo gane”. Ni continué con el arco invicto ni el equipo ganó, pero eso no es fin de este artículo.
Ahora que estamos en época de pretemporadas vamos a escuchar el famoso “el equipo está al 66%” o “mi equipo es de hombres y no de hombres” , luego en el campeonato antes de perder “somos 11 contra 11” y cuando el equipo pierde “los muchachos dieron todo en el campo”, si gana el técnico dirá “al fin entendieron lo que quiere el técnico” y su asistente “son los muchachos los que ganan los partidos”, casi al final del campeonato “tenemos posibilidades matemáticas” y al final “esto es fruto del trabajo del equipo” y así podremos explorar una variedad de respuestas clichés para cada situación clásica del fútbol.
La mayor parte de estas respuestas representan la versión “correcta” o “adecuada” a cada pregunta o situación, sin embargo, hay una frase que nunca viene bien acompañada y esta es “Usted es hombre de fútbol…”.
Si la frase viene de la forma “Yo sé que usted es hombre de fútbol…” seguramente vendrá acompañada de algún de tipo de propuesta que será mejor no aceptar.
Y si la frase viene en la forma “Pero si usted es hombre de fútbol…” inmediatamente le dirán “…ya sabe cómo es” eso seguramente tratará de explicar algo que prefiero no entender.
Me niego a pensar que por ser “Hombre de Fútbol” uno tiene que ser sujeto de tales propuestas. Felizmente, esa clase de “Hombres de Fútbol” son cada vez menos y el sistema tiene la obligación de desterrar a los que quedan.
Hay tres situaciones claves en la que es necesaria transparencia en el movimiento de los fondos:
- Los contratos de auspicios.
- Los contratos con los jugadores.
- La administración de los fondos.
En el caso de los contratos de auspicios queda claro que los controles que establece SUNAT en especial a las empresas auspiciadoras generan una transparencia en las operaciones que nos dan confianza en su formalidad.
La negociación y firma de los contratos con los jugadores a pesar de las exigencias de FIFA aún tiene muchos intermediarios informales. La FIFA exige que las transacciones de jugadores se hagan de club a club o a través de agentes oficiales de tal forma que cualquier irregularidad pueda ser sancionada. La presencia de intermediarios informales sólo favorece las comisiones a los malos “Hombres de Fútbol” sean entrenadores o dirigentes.
En el caso de la administración y buen uso de los fondos, en la medida que los clubes no se constituyan como Sociedades Anónimas o no haya una exigencia de presentación de documentación contable, los clubes continuarán siendo cajas negras en su administración.
Los manejos transparentes en el fútbol no sólo van a permitir una gestión más eficiente de los recursos, sino también generarán mayor confianza en las empresas que auspician, generando así mayores recursos.
domingo, enero 07, 2007
Objetivo Menores
Si todos los actores del fútbol peruano pudieran enmarcarse bajo un gran objetivo común, éste objetivo debería ser la gran hoja de ruta para todas nuestras decisiones.
Este gran objetivo no puede ser de manera populista la clasificación al Mundial. Como ya lo hemos explicado en artículos anteriores, la clasificación al Mundial no debe ser el objetivo, ya que por si mismo no asegura la mejora del fútbol peruano.
Para nuestra realidad, la mejor alternativa para generar ingresos que nos permitan ingresar en un círculo virtuoso, donde la inversión genere mayores ingresos, es la formación y venta de los derechos federativos sobre los futbolistas.
Argentina es el mejor ejemplo de un mercado futbolístico que está enfocado a la venta de los derechos de sus jugadores. Según cifras de Delloite & Touche el 30% de los ingresos del Fútbol Argentino provienen de la transferencia de jugadores.
Todos los componentes del mercado del fútbol en Argentina están comprometidos positivamente en la venta de sus jugadores, o usted se imagina a un comentarista televisivo argentino afirmando que su mejor prospecto de jugador no hace goles o que tal o cual jugador joven no tiene pasta para selección.
En la charla organizada por el Fondo Backus Perú al Mundial, el profesor Pekerman hizo hincapié en la visión desarrollada por la AFA para el desarrollo de sus selecciones menores. Decía que los clubes preferían tener a sus jugadores en las selecciones argentinas ya sea entrenando o en giras en el exterior que en sus propios clubes o campeonatos locales. Argentina tiene la buena costumbre de llevar a sus equipos menores como “sparring” del equipo mayor a sus partidos del extranjero.
Si el objetivo de los clubes es ganar títulos locales de menores van a preferir tener a sus jugadores para ganar títulos de menores, pero si el objetivo es desarrollarlos y mostrarlos internacionalmente, es mejor mantenerlos en las selecciones peruanas y presionar para que nuestras selecciones de menores logren roce y experiencia internacional.
De la misma forma, si el objetivo del club es desarrollar a sus menores para lucrar posteriormente de sus derechos federativos, lo lógico es alternar a los jugadores menores en el primer equipo.
Siendo el nivel de nuestros jugadores de Primera División inferior al de Brasil o Argentina es inexplicable como en estos países es común ver debutar chicos de 17 ó 18 años mientras nosotros los hacemos debutar a los 22 años y encima los consideramos revelaciones.
En algunos casos los entrenadores o dirigentes prefieren no arriesgarse por los menores, al final si uno pierde con veteranos es más difícil ser cuestionado. En otros casos se esconden a los jugadores para evitar que se los lleven, pero gracias a la globalización igual se los llevan.
En cualquiera de los dos casos se retrasa el desarrollo de los jugadores y se reducen las posibilidades de que nuestros jugadores emigren de manera ventajosa.
Lo que es peor, si el jugador sale a los 22 ó 23 años lo más probable es que ya no tenga contrato vigente con su club, con lo cual se reduce la posibilidad de obtener una negociación ventajosa a favor del club de origen.
Entraremos nuevamente en el Círculo Virtuoso o seguiremos dando vueltas en el mismo Círculo Vicioso.

